Cuando sobrevienen temporales de lluvia y viento se producen decenas (o centenares) de incidencias con el arbolado y nuestro teléfono no para de sonar: ramas desprendidas, árboles tronchados, palmeras que amenazan con desplomarse… son días de trabajo intenso y, para quien tiene la afectación, su caso es muy urgente.
Pero atender todas las incidencias con rapidez ¡es prácticamente imposible! Por eso acostumbramos a priorizar aquellas en que el riesgo para las personas es crítico y aquellas en que el desprendimiento ha ocasionado daños severos en infraestructuras, ya sean viviendas, tendido eléctrico, etc.
No obstante, como siempre remarcamos, lo mejor es la prevención: si mantenemos el arbolado en buen estado de mantenimiento evitaremos problemas.


