En octubre de 2018 realizamos la poda de un árbol catalogado en Sant Cugat del Vallés (Barcelona). Un roble de más de 400 años de edad que crece en una finca privada de este municipio, catalogado como árbol histórico de interés local por el Ayuntamiento de Sant Cugat.
Tras el análisis previo realizado, el proceso de poda se desarrolló en un día, debido al buen estado del árbol y a la facilidad de acceso.
Realizar la poda de un árbol catalogado es un trabajo que llena de orgullo a cualquier profesional de la arboricultura. Es a la vez un reto y una gran responsabilidad. Porque de una poda adecuada que el ejemplar continúe creciendo y ofreciendo su majestuosidad a todo el que lo contemple.
En el caso de este Quercus ilex, catalogado como árbol histórico de interés local por el Ayuntamiento de Sant Cugat, con una edad de más de 400 años y casi 30 metros de altura, el reto fue grande.

Poda preventiva de un árbol ejemplar catalogado
Afortunadamente, y pese a la edad de este roble, la salud de este ejempar es excelente: el vigor del árbol se ha visto favorecido por los buenos cuidados dispensados en los últimos años.
Estos cuidados han permitido que pudiéramos afrontar esta poda como una poda preventiva, para garantizar la salud del árbol por más años y evitar peligros por posibles desprendimientos de sus ramas más longevas. En muchos casos las podas se realizan tarde, a modo paliativo, cuando unos cuidados inadecuados u otros factores han provocado que el árbol padezca alguna enfermedad.
Proceso de poda de este roble de 400 años
Como decíamos, la poda de un árbol de estas dimensiones es todo un reto. Y se debe afrontar con un alto grado de profesionalidad. Las fases del desarrollo de un proyecto de poda de un árbol ejemplar son las siguientes:
- Revisión de la documentación del árbol catalogado.
- Análisis del estado del árbol y de su ubicación.
- Detección de puntos críticos.
- Planificación de la poda.
- Tramitación de permisos.
- Establecimiento de las medidas de seguridad.
- Ejecución de la poda.
- Retirada de los residuos.

En una primera jornada de trabajo cumplimentamos las cuatro primeras fases: realizaríamos la poda en dos días, teniendo en cuenta la dificultad de la trepa y de la poda, con algunas ramas de gran taño que supondrían una gran cantidad de restos leñosos.
Una vez tramitados los permisos, realizaron la poda un equipo formado por dos especialistas en arboricultura especializados en trepa y poda, más dos operarios para manejar la grúa (necesaria para retirar los restos de poda con total seguridad) y el camión bañera (para transportar los restos de poda hasta una planta de tratamientos de residuos vegetales autorizada) .
Sistema de seguridad para la trepa y la poda
Como se puede apreciar en las imágenes, el sistema de cuerdas y poleas empleado fue bastante complejo. El objetivo de este sistema es garantizar la seguridad de los operarios que acceden a la copa del árbol, y a la vez evitar cualquier tipo de daño al ejemplar.
La poda del roble, realizada con motosierra, produjo más de dos toneladas de residuos leñosos. Puede parecer mucho, pero en realidad se retiraron las ramas imprescindibles para garantizar la salud del árbol y la seguridad de los vecinos. En este sentido, se realizó lo que se conoce como 'poda responsable'.

Época de poda de los árboles
En general, la mejor época para realizar la poda de árboles es antes de que se produzca la parada vegetativa, que es cuando en el árbol se realiza un movimiento de savia hacia el tonco y las raíces y empieza a entrar en su 'epoca de descanso'. En este sentido, una vez su floración y crecimiento se ven menguados (al final del verano) y antes de que entre en estado de parada vegetativa es el momento idóneo para podar.
Esto debe ser así especialmente en el caso de árboles ejemplares, donde es recomendable realizar el menor número de cortes posibles, y preferiblemente de ramas pequeñas, nunca de sus ramas principales.
En árboles más jóvenes se puede realizar también una poda en verde. No obstante, cuanto más longevo sea el árbol, mejor resistirá una poda.
Retirada de los restos de poda del roble
Una vez retiradas todas las ramas sobrantes del roble, procedimos a retirar los restos de poda, cuestión de especial importancia en todos los casos de poda, por diversas cuestiones:
Abandonar los restos de poda en la vía pública comporta sanciones que, dependiendo de la zona, superan los 600 euros.
Los restos de la poda atraen insectos y, si no se retiran con prontitud, son también un nido de hongos que podrían llegar a afectar a la vegetación cercana.
En TSEA Arboricultura disponemos de todos los permisos de la Junta de Residuos para la retirada de los restos de residuos vegetales, que depositamos en plantas auorizads, donde se procesan para generar biomasa, acolchados par jardinería, etc.
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