En septiembre de 2019 realizamos la poda de una palmera Washingtonia en el jardín de una vivienda particular en Mataró.
Bajo las ramas viejas de la palmera se había instalado un nutrido nido de ratas. La mejor solución para sonseguir que se vayan es realizar una poda a conciencia.
La palmera a podar está ubicada en un jardín de Mataró, y es de la especie washingtonia. Esta palmera es muy resistente a las plagas. De hecho una de las causas de su proliferación en el litoral mediteráneo es que no sucumbe ante el ataque del escarabajo picudo rojo de las palmeras, que ya ha acabado con miles de palmeras canarias y datileras.
Además, crece erguida y es muy ornamental. En la copa, desarrolla ramas con hojas estilo abanico que, al secarse, quedan colgando. Aunque estas hojas pueden ser bastante decorativas, es mejor retirarlas cada dos o tres años. De lo contrario, bajo esa capa de hojas secas se pueden infiltrar insectos que pueden dañar a la palmera. Incluso las ratas pueden establecer allí su nido, como es el caso que nos ocupa.
Poda de palmeras para evitar nidos de ratas
En el caso que nos ocupa, en esta palmera se había instalado una nutrida colonia de ratas. Aunque esta habilidad de las ratas no es muy conocida, son unas excelentes trepadoras. Y las palmeras washingtonias, sobre todo cuando son bien altas y no se han podado, les permite ubicar su nido en un lugar alto, protegido del viento y alejado de sus depredadores naturales... todo un chollo.
Como a nadie le gusta tener un nido de ratas al lado de casa, cuestión por otro lado totalmente comprensible, debíamos encontrar una solución. Y es bien sencilla: realizar una poda de mantenimiento de la palmera para eliminar todas las ramas sobrantes. De este modo, las ratas pierden la protección y el soporte para el nido que le proporcionaban estas ramas y deben buscarse otro lugar para vivir.

En casos como este, de forma complementaria se puede contratar los servicios de una empresa especializada en el tratamiento de este tipo de plagas. De este modo, además de eliminar el nido de la palmera, se pueden eliminar a las ratas, impidiendo asñi que establezcan su nido en otro lugar cercano a la vivienda.
Las cotorras, otro problema de nidificación en palmeras
Las cotorras también pueden nidificar en palmeras, como explicamos recientemente en nuestro blog. Aunque en este caso prefieren las palmeras canarias y hacer sus nidos en la parte superior. Y si bien no dañan en exceso a la palmera, al tratarse de una especie invasora sin depredadrores naturales, se prolifera mucho y ocasiona molestias por el ruido que hacen y a causa de sus deposiciones. además, se trata de un depredador de algunos de los pájaros de pequeño tamaño más comunes en el litoral mediterráneo, como los gorriones y los jilgueros.
Cuando realizar la poda de palmeras
Como explicamos en una entrada anterior, la primavera y el otoño son las épocas más propicias para realizar la poda de las palmeras, dado que la poda se debe realizar con temperaturas por debajo de los 20 grados para evitar el ataque del picudo rojo. Este escarabajo se introduce en el ojo de la palmera y deposita allí sus huevos. Al nacer, las larvas de este insecto devoran las fibras de la palmera por dentro y ocasionan, a menudo, la muerte del ejemplar.
Estado de la palmera tras la poda. Al eliminar las ramas sobrantes las ratas ya no tienen donde montar su nido.No obstante, las palmeras Washingtonias son mucho más resistentes al ataque este voraz insecto. Y además las palmas secas podían causar otras patologías. De modo que, tras inspeccionar y evaluar el estado de la palmera, comprobamos que se hallaba en buen estado de salud y que se podía proceder a la poda y el saneamiento sin peligro.
Tas la poda, de forma complementaria, procedimos a aplicar un tratamiento preventivo en la copa y en la zona podada para evitar que la perjudicara cualquier tipo de plaga.
Retirada de los restos de poda de las palmeras
Una vez retiradas todas las ramas sobrantes de la palmera, procedimos a retirar los restos de poda, cuestión de especial importancia en un entorno urbano, porque los restos de la poda de las palmeras atraen insectos y, si no se retiran con prontitud, son también un nido de hongos que pueden legar a afectar al resto de especies vegetales de alrededor.
En este caso, también se aplicó un producto especial, que actúa a modo de repelente, para evitar que las ratas volvieran a encaramarse a la palmera.
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